Tokio Blues, Norwegian Wood: cálida frescura.

HarukiMurakamiPáginas dulces y fluidas como la miel, melancólicas y suaves como las hojas marchitas de otoño. Murakami teje una historia algunos retazos de aparente contenido biográfico, y eso tiñe a la novela de una autenticidad y atracción que no muy seguido nace en un libro. Una lectura vivencial y atrapante.

   Titulado “Tokio Blues”, con el subtítulo “Norwegian Wood” es la quinta novela de Haruki Murakami, escritor japonés, pero como él mismo admite, muy influenciado por la cultura occidental. El mismo subtítulo del libro lo manifiesta, al ser una de las canciones del disco Rubber Soul de Los Beatles. Canción que el protagonista, Toru Watanabe, escucha cuando viaja en un avión, transportándolo años en el pasado, a su época de estudiante universitario. A partir de entonces, nace un argumento de extraños amores, amistades, sexo, vida y muerte, en la atmósfera truculenta de Tokio de fin de los años sesenta. Revueltas estudiantiles, rock y folk crean un trasfondo que refleja el estado emocional del protagonista. Los personajes son tan originales como vívidos. Que algunos tengan una personalidad excéntrica (característica en los libros de Murakami) no les quita el halo de humanidad, y hasta tal vez lo aumenten. Atraen cariño y empatía por muchas de las cosas que hacen y dicen. Los diálogos son espontáneos y cálidos. Sacan risas o lágrimas. La narración tiene la fluidez del viento. Pasa, no lo ves, pero sentís cómo acaricia tu cuerpo. Genera adicción. La reseña de la contratapa del libro no miente: “Advertencia: Murakami –al igual que los Beatles- produce adicción, provoca numerosos efectos secundarios y su modo de narrar tiene algo de hipnótico y opiáceo”. Cada capítulo mueve al siguiente, y éste al siguiente; a menos que uno se canse o se le interrumpa la lectura externamente es muy difícil quitar los ojos de las páginas. Y en verdad tiene la cálida frescura y atemporalidad de los Beatles. De ellos y de la buena música en general. Tal como Murakami dice en una de las pocas entrevistas que da (https://www.youtube.com/watch?v=lA5R68o9wTI): “No tengo hermanas ni hermanos. Estaba solo en mi casa. Así que tenía 3 cosas que me ayudaban: un gato, libros y música”. Las melodías cubren las oraciones de Tokio Blues. Desde música clásica hasta rock, pasando por jazz y folk, el sonido hace vibrar las oraciones. Se podría hacer todo un álbum a partir de las canciones referenciadas en el libro, y una discografía con los temas de toda su bibliografía. Es más, se encuentran disponibles en youtube diferentes listas de reproducción hechas por lectores a partir de los temas de Tokio Blues. Desde la experiencia puedo decir que es muy confortante y atmosférico escucharlas mientras se lee. Para quien pueda concentrarse en hacer las dos cosas, lo recomiendo. Las notas y las letras están intrínsicamente unidas aquí. En cuanto a éstas últimas, hay multitud de referencias literarias a lo largo de la novela. Ya de por sí el protagonista es un gran lector de F. Scott Fitzgerald, Hermann Hesse, Fiódor Dostoyevsky, y muchos más, por lo que el aroma a tinta es penetrante.

   Como nota al margen quiero expresar una reflexión. Hay todo un universo de literatura oriental, y de cultura en general de aquella parte del mundo, que desgraciadamente no está muy difundida en el rincón occidental. Ni en el sistema educativo ni en los medios. Hasta la obra de Murakami probablemente haya conseguido su repercusión por la influencia occidental que tiene su escritura. Espero que este salto de popularidad que alcanzó también acerque más de ese otro polo que a pesar de la globalización aún esta particionado y aislado generalmente. Tiene tanta sabiduría, y queda oculta. Se podría decir que ya se está logrando; veo otros títulos japoneses en las librerías, pero en el cine, en la escuela, en la universidad, sigue abundando la mirada eurocéntrica. Espero que eso cambie. Es triste hablar de “Oriente” y “Occidente” como si fueran dos mitades de la Tierra separadas por un abismo. Tal vez en parte sea cierto, porque la mentalidad de cada una, su respectiva historia, filosofía y espiritualidad, son diferentes. Pero si se lograrán complementar, sería algo muy hermoso.

   Volviendo y finalizando, Tokio Blues es un libro ideal para empezar con este prolífico autor. No tiene el manto de surrealismo y complejidad que sí cubre otras de sus obras pero sí tiene una calidez y cultura que lo caracteriza. Es una lectura vivencial, y como tal lo quiero transmitir por este medio.

Alex Dan Leibovich

Apéndice A: Tokio Blues en el cine.

Hay una adaptación cinematográfica de la novela. Tal vez otras experiencias sean diferentes a la mía, por lo que lo que voy a decir es absolutamente subjetivo. Cuando la empecé a ver sentí cómo la chispa que había tenido durante la lectura se iba apagando, sustituida por otra atmósfera, más artificial y ajena, que es la de la película. No llegué ni a la mitad cuando la saqué. No quería que el recuerdo de la lectura se viera contaminado por otra versión, más externa a mí. Creo que nunca me pasó eso con una adaptación. Otras las disfruté enormemente, otras me decepcionaron pero aun así pude verlas de principio a fin. No sé qué habrá sido. De todas formas, aquí dejo el link de la película para quien quiera quitarse la curiosidad por su cuenta: http://www.cultmoviez.info/5675/norwegian-wood.html

Apéndice B: Tokio Blues en la música.

Aquí dejo varias listas de reproducción de la música de los libros de Murakami:

Fotografías:

Haruki Murakami

Bron-Yr-Aur – Led Zeppelin

Voces que valen ser escuchadas

Significado de Oniroscopio

Palabra resultante de dos vocablos: “Oniro”, que en griego significa "sueño" (los “oniros” o “oneiros” son los hijos del dios del sueño, Hipnos, en la mitología griega) y “-scopio”, que en griego significa “instrumento para mirar” o simplemente “mirar”. De esta forma sería equivalente a “mirar sueños” o “instrumento para mirar sueños”. Así, el simbolismo radica en ver lo fantástico en la realidad o el sueño en la vigilia.