Recuerdo de tela

Estaba en mi habitación. Mamá me miraba con cara acusadora. La puerta estaba cerrada.

    No era de tener muchas penitencias. En general era un chico bueno, me portaba bien, obedecía. Pero aquella vez tenía que estar callado en la pieza, con mamá observándome y la puerta cerrada. No recuerdo por qué.

    Sentado en la silla miré hacia todos lados. Los juguetes, peluches, la cama, la cara seria de mamá, la frazada, la mesita. Era tedioso y frustrante estar ahí quieto. Entonces, se me ocurrió.

    Tomé la frazada que estaba tirada a un lado y la llevé conmigo. Mamá no dijo nada. Me senté otra vez y me cubrí con ella. Mamá seguía sin decir nada. Pero presentí que no aprobaba lo que estaba haciendo. Me envolví aún más en la frazada color rosa, me metí bien adentro, todo cubierto, sobre la silla. A través de los círculos que tenía apenas podía ver afuera. Me invadió una felicidad tremenda. Y me empecé a mover.

    Pronto los pliegues de la frazada se transformaron en túneles hechos de tela que yo merodeaba, girando, cayendo, y dándome vuelta. Eran pasillos circulares e infinitos. Y yo los recorría libre. Ahí podía hacer lo que quisiera, en ese mundo felpudo color rosa. El tiempo se estiraba al igual que mi cuerpo. Era un topo y un gusano, un águila y un simio. La tela era agua y cielo, túnel y valle. Recuerdo bien la imagen de dar vueltas y vueltas, riéndome mientras atravesaba un universo entero dentro de una frazada, sobre una silla.

    No sé cuánto tiempo pasó, hasta que algo cansado salí afuera. Otra vez la habitación, los juguetes, los peluches, la mesita, la cama, mamá. Me miraba con una expresión peculiar. Una que ya conozco muy bien. Quería mostrar reproche por no tomarme el castigo en serio, pero en realidad era una mueca forzada, tras la cual asomaba una pequeña sonrisa.

    Y para mí ese no fue un castigo. Curiosamente, encerrado en la habitación, sobre una silla, en una bola de frazada rosada, yo era más libre que nunca.

Alex Dan Leibovich

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Recuerdo de tela por Alex Dan Leibovich se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución – No Comercial – Sin Obra Derivada 4.0 Internacional.

Fotografías:

Valle de tela:

Bron-Yr-Aur – Led Zeppelin

Voces que valen ser escuchadas

Significado de Oniroscopio

Palabra resultante de dos vocablos: “Oniro”, que en griego significa "sueño" (los “oniros” o “oneiros” son los hijos del dios del sueño, Hipnos, en la mitología griega) y “-scopio”, que en griego significa “instrumento para mirar” o simplemente “mirar”. De esta forma sería equivalente a “mirar sueños” o “instrumento para mirar sueños”. Así, el simbolismo radica en ver lo fantástico en la realidad o el sueño en la vigilia.