Oscuridad castaña

Cabello

Al grupo de Gato rabioso

Tenía el pelo enredado. Fue lo primero que vi de ella. Por alguna razón aquellos remolinos castaños me atrajeron antes que nada. Eran fibras que se sumergían entre retazos, para luego reaparecer en otra parte. Un torbellino se agitaba sobre una de sus orejas. Pensé en un mar turbulento que rodeara una piedra. Y yo quería estar sobre ella. Meterme por debajo y saber cómo era, quién era, si era verdad aquello yo que comenzaba a sentir desde el fondo. Pero luego el cabello me llevó hasta sus ojos, los cubrían apenas como una cortina. Los párpados estaban alicaídos, eso le confería aún más belleza, como si estuviera viviendo un sueño.

   Me miraba. Tuve miedo de lo que fuera a pensar de mí, un chico con los ojos puestos fijamente en una chica en el colectivo, y los aparté. No supe qué hizo ella, si continuar enfocada en mí, si vio para otro lado, si se quedó pensativa.

   Observé la calle. Preparaban un remolque para llevarse a un auto mal estacionado. Lo enganchaban a él. Entorné la vista. Había algo extraño. Esas no eran cuerdas; brillaban y parecían mucho más delgadas. Me di cuenta de que eran cabellos enmarañados, los cuales colocaban debajo de las ruedas. El colectivo se movió y quedaron atrás. La miré otra vez. Ahora ella veía por la ventana. Se enroscaba el pelo con un dedo y lo volvía a desenroscar. Ese gesto me hizo palpitar el corazón. Y con cada latir, el cabello se movía. Cuando observé delante de todo, me sorprendió percibir que los cables eléctricos sobre la calle eran castaños, no negros. Pestañé y seguían igual.

   Volví la atención a ella. Ahora la tapaba un viejo; solo conseguí captar un pie. Pequeño, con una sandalia blanca que se confundía con la piel. Y a su lado, caía cabello. Un remolino que se ataba a su tobillo y volvía a desatarse. Cada pelo se agitaba por sí solo, llamándome. Ahora solo quería tocarlo.

   Me levanté del asiento, cuando me di cuenta que estaba repleto de pelaje. El asiento, el manubrio, el barrote. Todo estaba sumido en un océano castaño que se movía de aquí para allá. No me podía mover. Cuando levanté la cabeza, la vi. Ella hacía como si nada. Se miraba las uñas, miraba por la ventana, miraba el suelo. Quería que al menos me mirara a mí. Ya no importaba si la hiciera sentir incómoda; quería que al menos mostrase algún signo de por qué ocurría lo que ocurría. Pero nada. Le grité, y solo conseguí abrir la boca. No salió ningún sonido. Aunque sí sentí algo en la garganta. Tuve arcadas, me sostuve del manubrio, y escupí. Pude ver en el suelo una bola de pelos. Se movía y removía. Me llené de terror. No creía que el pulso se fuera a elevar más de lo que ya estaba, pero lo hizo. Y ahora por donde viera había cabello. En el techo, en los asientos, en las ventanas. Una capa bloqueaba el exterior. Cada vez había menos luz. Incluso dentro no podía distinguir a nadie, todos los pasajeros estaban bajo un remolino de vida propia. Avancé, y me tropecé con algo. Al caer de manos, y mirar atrás, pude notar con qué: una marea creciente. Y cuando ya sentía el gusto a pelo seco en la boca, y ya no oía nada, obstruido por marañas enredadas en los oídos, levanté apenas la cabeza. Ella me veía. Dos ojos alicaídos, en medio de una cabellera castaña. Guiñó uno, y luego fue todo oscuridad.

Alex Dan Leibovich

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Oscuridad castaña por Alex Dan Leibovich se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución – No Comercial – Sin Obra Derivada 4.0 Internacional.

Fotografías:

Cabello:

  • Fuente: https://pixabay.com/es/l%C3%A1piz-labial-maquillaje-belleza-1500073/
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Bron-Yr-Aur – Led Zeppelin

Voces que valen ser escuchadas

Significado de Oniroscopio

Palabra resultante de dos vocablos: “Oniro”, que en griego significa "sueño" (los “oniros” o “oneiros” son los hijos del dios del sueño, Hipnos, en la mitología griega) y “-scopio”, que en griego significa “instrumento para mirar” o simplemente “mirar”. De esta forma sería equivalente a “mirar sueños” o “instrumento para mirar sueños”. Así, el simbolismo radica en ver lo fantástico en la realidad o el sueño en la vigilia.