Ojos dorados, ojos marrones: III. Persiguiéndose la cola.

Sobre el muro

El perro se perseguía la cola. Era larga y brillante. Quería envolverse con ella, sentir su furia y calor. Pero no llegaba. Y corría. Aunque no llegara.

   “Nunca entendí qué conseguís haciendo eso.”

   El perro no prestó atención al gato y continuó dando su baile circular, la lengua afuera, los ojos marrones fijos en la punta peluda.

   “No vas a llegar.”

   El perro no lo escuchó. Fue todavía más rápido.

   “No te entiendo”, dijo el gato.

   El perro dio más vueltas, hasta que mareado cayó de un golpe. Cerró los ojos, se relamió la boca, se rascó el cuello y miró al gato.

   “El punto no es llegar. Es divertirse, aun sabiendo que no se va a llegar.”

   El gato entrecerró los ojos y se fue con un maullido. El perro lo miró mientras se iba. Sintió que al gato le faltaba perseguirse un poco la cola.

Alex Dan Leibovich

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Ojos dorados, ojos marrones: III. Persiguiéndose la cola. por Alex Dan Leibovich se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución – No Comercial – Sin Obra Derivada 4.0 Internacional.
Basada en una obra en http://oniroscopio.com.ar/ojos-dorados-ojos-marrones-iii-persiguiendose-la-cola.

Fotografías:

Sobre el muro:

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