El pescador

Orilla introspectiva

El pescador prepara la carnada, la ata y la cuelga. Lleva la caña hacia atrás y luego la impulsa hacia delante, sintiendo la cuerda como parte de su brazo. ¡Plush!, cae delante muy delante en el mar, y se hunde. El pescador debe esperar. Un pequeño limbo entre dos muros en donde puede dedicar la reflexión y meditación al tiempo. La carnada flota, espera, y atrae. Y el pescador flota, espera, y atrae en su propio mar de ideas.

   Dentro suyo tiene otra caña de pescar. Dentro suyo, cuelga otra carnada, viva muy viva, y la lanza contra la espuma mental. Espera dentro de sí mismo, tiende una paciencia sobre la orilla introspectiva. Se sienta y contempla. De vez en cuando observa un ave oscura pasar, una nube deformarse formándose, una brisa de arena arremolinándose en torno a las almejas. Las horas –horas que no son horas– pasan. La tonalidad del mar cambia de oro a plata. El pescador solo parpadea. Entonces, la carnada se mueve. El pescador tira con todas las fuerzas, las aguas se agitan con un resplandor. Da vueltas a la perilla, rápido muy rápido. Las estrellas se revuelven en la tensión de la cuerda. El pescador levanta la caña y la carnada surge del mar plateado con una torre en forma líquida que se deshace rápidamente. Y arrastra algo consigo. El pescador lo toma, respira. Con una lágrima en un ojo guarda la caña. Contempla en silencio, y se va.

   Fuera, la caña continúa quieta. Ninguna presa en horas. El día llega a su fin, y el pescador no se puede quedar más. Atrae la carnada hacia sí, la toma, la guarda. Luego, coloca la caña en la funda. Se marcha, pero no frustrado, sino con una sonrisa, porque consiguió la presa que había encontrado sin buscar: paz.

Alex Dan Leibovich

Licencia de Creative Commons
El pescador by Alex Dan Leibovich is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License.

Fotografías:

Orilla introspectiva:

Bron-Yr-Aur – Led Zeppelin

Voces que valen ser escuchadas

Significado de Oniroscopio

Palabra resultante de dos vocablos: “Oniro”, que en griego significa "sueño" (los “oniros” o “oneiros” son los hijos del dios del sueño, Hipnos, en la mitología griega) y “-scopio”, que en griego significa “instrumento para mirar” o simplemente “mirar”. De esta forma sería equivalente a “mirar sueños” o “instrumento para mirar sueños”. Así, el simbolismo radica en ver lo fantástico en la realidad o el sueño en la vigilia.