Blade Runner: arte y filosofía en ciencia ficción noir

Blade_Runner_posterMuchos suelen decir que hay dos joyas de ciencia ficción en toda la historia del cine: “2001: una Odisea en el Espacio” y “Blade Runner”. Hay más películas para mí excelentes del género además de las dos grandes obras de Stanley Kubrick y Ridley Scott, respectivamente, pero no hay que negar que éstas no son solamente cine para entretenimiento, sino también fruto artístico de la mentalidad de sus directores, que a la vez adaptaron la obra de los escritores Arthur C. Clarke y Philip K. Dick. Es en pocas palabras, como suele denominarse: cine de autor. Y en esta ocasión quiero hablar de una de aquellas dos películas: “Blade Runner”, o tal como se publicó la obra en la que se basó, “¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas?”.

    Es un futuro decadente y distópico del año 2019, en que la población abandona la Tierra para vivir en las colonias exteriores, trabajadas por grupos de esclavos hechos a base de ingeniera genética llamados “replicantes”. Un grupo de estos, clase nexus-6, escapa de su opresión y va hacia la Tierra en busca de algo muy preciado por ellos. Se designa un cazarrecompensas (o en la película, un Blade Runner) para su persecución y ejecución ya que se estadía en la Tierra se encuentra prohibida.

     Pero ¿cómo comenzó el proyecto de adaptar esta historia a la pantalla?

    Todo nació con la iniciativa de un actor y guionista: Hampton Fancher, quien por la proposición de un amigo terminó queriendo adaptar una de las obras más destacadas de Philip K. Dick. En aquel entonces, como él mismo declaró, era solo por el hecho comercial 1. El proyecto fue presentado a una productora, rechazándose una vez, para luego finalmente ser aceptada tras una reescritura del guión. Fue creciendo y terminó involucrando a grandes artistas de tan diversos campos: el director Ridley Scott, quien realizó la aclamada “Alien: el Octavo Pasajero”; actores como Harrison Ford, quien ya había hecho los famosos papeles de Han Solo en Star Wars y que acaba de filmar “En Busca del Arca Perdida”, como Indiana Jones, Rutger Hauer, Sean Young, Daryl Hanna, Edward James Olmos,  luego conocido popularmente por su papel de Castillo en la serie Miami Vice, entre otros; el compositor Evangelos Odysseas Papathanassiou, mejor conocido como Vangelis, exmiembro de la banda de rock progresivo “Aphrodite’s Child” y compositor de ya muchos discos además de temas para diversos documentales (incluido Cosmos: un viaje personal, de Carl Sagan); Syd Mead, un futurista que dio una aspecto realmente visionario a la película y Douglas Trumbull, uno de los mejores desarrolladores de efectos especiales en la historia del cine, quien ya había trabajado en “2001: Una Odisea en el Espacio” y en “Encuentros de Tercer Tipo” de Steven Spielberg.

    El núcleo de la película, su historia, provino (como ya se dijo anteriormente) de uno de los mejores autores del siglo XX: Philip K. Dick, escritor de la famosa ucronía “Hombre en el Castillo”, la entreversada Ubik, y muchos más cuentos y novelas. Éste siempre se caracterizaba por entremezclar sus tramas con un profundo acento metafísico, y el libro “¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas?” no fue la excepción. Se halla repleta no solo de acción, sino de intensa filosofía y simbolismo, con las temáticas de lo que involucra la creación, la deshumanización del ser humano frente a la tecnología, la propia personalidad humana y el significado de la existencia. La compleja tarea de adaptarla a guión corrió a manos de Hampton Fancher. Sin embargo, Scott necesitaba una acción, fluidez y escenas externas, en la ciudad, ausentes en el guión original de Fancher, pero éste se mostró constantemente inflexible y reacio ante cambios (según miembros de la filmación). Por lo tanto el director se vio obligado a llamar a un segundo guionista para reemplazarlo, David Peoples. Hampton Fancher, al principio naturalmente reacio, años después concluyó que fue una inteligente decisión y que dio a la película una frescura necesitada. Todo esto resultó en una adaptación bastante libre del libro, por lo que hay profundas diferencias. Sin arruinar la trama solo nombraré una de las principales: el libro contiene un mensaje más pronunciadamente ecológico, con el selecto comercio de los escasos animales existentes en el planeta y una industria activa de fauna artificial.

Rick Deckard

© BagoGames

    Cada actor otorgó por sí mismo una identidad particular a cada uno de los personajes, dándoles más vida. Creo que son de destacar las actuaciones de Harrison Ford,
quien otorgó el perfecto cinismo a un cazarrecompensas retirado, sin nada que perder, Deckard, y que luego atravesaría toda una metamorfosis emocional en el camino; Sean Young, de una bella frialdad replicante en Rachel; Daryl Hannah, en su papel de extravagante al mismo tiempo que salvaje replicante en Pris; Edward James Olmos, que le dio una enigmática y exótica identidad a Gaff, siempre con lentes de contacto cambiantes, una ropa llamativa y una expresión indescifrable, y quien hasta elaboró una nueva idea para la película: la interlengua, mezclando por su cuenta elementos de diferentes idiomas, tales como el húngaro, alemán, francés, español, chino y japonés, cosa que representaría el mestizaje cultural de Los Ángeles en aquella época. Todos y más realizaron un trabajo esplendido pero quien para mí resulta sobresaliente es Rutger Hauer, protagonizando a un replicante aún más humano que la mayoría de los personajes humanos de la película, con una excentricidad, voluntad y sensibilidad reflejada en una amplia gama de emociones.

    Inspirado en la revista francesa de ciencia ficción “Metal Hurlant”, Ridley Scott llevó a la pantalla un aspecto visual futurista digno del dibujante Moebius 2 (Scott mismo admitió haberse inspirado específicamente en una breve novela gráfica suya llamada “The Long Tomorrow”, muy recomendada). Aquello, mezclado con una fotografía puramente noir, envuelta en humo, oscuridad y sucia urbanidad, llevó a la pantalla algo que creo nunca después pudo ser igualado en este género tan particular como lo es la ciencia ficción en la atmósfera decadente del policial negro. Más tarde la película fue calificada dentro de la línea Cyber-Punk, y junto al libro Neuromante de William Gibson, suelen ser nombrados como la cúspide fundacional del movimiento. A lo largo de toda la película la épica y armoniosa música de Vangelis, en equilibrio entre la electrónica y la música clásica, no para de hacer sumergir a uno en aquel extraordinario mundo, mientras los efectos especiales y el aspecto futurista (de manos de Douglas Trumbull y Syd Mead) contribuyen al realismo que supura ahora el tan cercano, antes tan lejano, 2019.

Ojo Blade Runner

© Bernard Goldbach

 Y toda la historia, las actuaciones, el arte, la música y la atmósfera en general, aquella cosa indefinible que impregna toda la película, fueron orquestadas por la mano de un director: Ridley Scott. Ya reconocido en la industria de comerciales, colaborando con su hermano (y otras personas más tarde muy reconocidas como Alan Parker) en “Ridley Scott Associates”, y ya habiendo hecho dos películas entre las que se encuentra Alien, El Octavo de Pasajero, reunía una aún breve pero exitosa trayectoria. Curiosamente se encontraba preparado para dirigir la película de ciencia ficción “Dune” (basada en el libro homónimo) que pasó a sus manos cuando lo que iba a ser una maravillosa dirección por el director chileno Alejandro Jodorowsky terminó fracasando tristemente a causa de la renuencia de estudios a financiarla (parte de otra historia que anhelo escribir pronto). Sin embargo, rechazó dirigir “Dune”, eligiendo en su lugar “Blade Runner”. Según entrevistas dadas por él mismo y sus socios siempre se preocupó mucho por el aspecto visual de lo filmado, pero por sobre todo tenía un carácter fuerte y una voluntad casi dictatorial a la hora de conducir el equipo y plasmar la imagen artística que tenía en su mente. Tal cosa le acarreó problemas como “revueltas” por parte del equipo contra él, un clima tenso en el set, y hasta frecuentes visitas de los productores para despedirlo por exceso de presupuesto. Y de todas formas, nunca lograron quitarlo de en medio, y terminó produciendo, a duras cuestas y a costa de gente que renunciaba en plena filmación, una película que es hoy un baluarte del séptimo arte.

    Sin embargo, fue un fracaso comercialmente. Tal vez esto se podría explicar del modo que suele explicarse cuando suceden estas cosas: que la obra artística estaba muy adelantada para su época, o tal vez, que no estaba inclinado a un público de masas por su particularidad. Sea como sea, más tarde fue rescatada en formato videocasete, y luego en sus formatos digitales (DVD, Blu-Ray y en Internet), además de reestrenarse en varias oportunidades, en las que cosechó mucho éxito. Es considerada una película de culto, y aún sigue inspirando muchas más artes.

    Es terrible que la persona que sembró la semilla de esta obra, Philip K. Dick, haya fallecido poco antes de su estreno. Esta documentado en entrevistas que asistió al plató cuando se estaba filmando (averiguar bien si era en esa etapa), y le cayeron lágrimas de emoción al ver una parte de la película aún no terminada, diciendo que no podrían haber captado mejor su visión.

    Hay tantas reseñas de esta película en Internet, pero quería tener el gusto de escribir una yo, al menos para difundirla ante quienes no la conocen. Espero que resultes inspirado/a por ella, una película que hace recordar que el cine no es tener la mejor taquilla y las escenas más pochocleras, sino que es un arte.

Alex Dan Leibovich

Notas:               

1 La mayor parte de la información del artículo en cuanto a hechos, observaciones, entrevistas y opiniones fue extraída del documental “Dangerous Days: the making of Blade Runner”.

2 Moebius: seudónimo de Jean Giraud, un historietista e ilustrador nacido en Francia en el año 1938. Fue un innovador en su arte, experimentando en campos tales como el western, la ciencia ficción y la fantasía, produciendo reconocidas novelas gráficas, tales como “El Teniente Blueberry”, “Arzach”, “El Incal”, “El Mundo de Edena” y “The Long Tommorrow” entre muchas otras. Participó también de la industria cinematográfica otorgándole un aspectos visual futurista brillante. Entre otras en las que dejó su marca se encuentran “Alien: el Octavo Pasajero”, “El Quinto Elemento”, “El Abismo” y “Tron”. Murió en el año 2012, dejando un legado de belleza y profundidad en los campos que visitó.

Fotografías:

Poster de Blade Runner:

Rick Deckard:

Ojo de Blade Runner:

Bron-Yr-Aur – Led Zeppelin

Voces que valen ser escuchadas

Significado de Oniroscopio

Palabra resultante de dos vocablos: “Oniro”, que en griego significa "sueño" (los “oniros” o “oneiros” son los hijos del dios del sueño, Hipnos, en la mitología griega) y “-scopio”, que en griego significa “instrumento para mirar” o simplemente “mirar”. De esta forma sería equivalente a “mirar sueños” o “instrumento para mirar sueños”. Así, el simbolismo radica en ver lo fantástico en la realidad o el sueño en la vigilia.